Entrevista Diario Ole.com.ar

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Tras cinco años dirigiendo en el exterior, Luis Blanco critica el resultadismo argentino: “Si no te gusta cómo el equipo juega, el hincha igual se va mal”. Y dice que pelear el descenso no es excusa para tirarse atrás: “No podemos recurrir a no perder para seguir trabajando”.

En tiempos donde el descenso llega a acaparar la atención incluso más que la pelea por el campeonato, la urgencia de los resultados suele llevar a los entrenadores a utilizar esquemas ultradefensivos para cuidar la cabeza. Pero hay excepciones que demuestran que el bondi abajo del arco no es la única forma de salir de una situación complicada. Godoy Cruz, Independiente Rivadavia, Platense, Los Andes y el Veracruz mexicano son algunos de los equipos que figuran en el prontuario de salvaciones que protagonizó Luis Manuel Blanco. Y lo logró sin dejar de mirar el arco de enfrente.

– ¿Por qué cada vez es más importante cómo se defiende que cómo se ataca?

– Los técnicos tuvieron que recurrir al 4-4-1-1, a no perder, para quedarse en su trabajo y hemos perdido la esencia del buen fútbol. No podemos ser resultadistas, hay que ser más ofensivos, pensar más en el arco rival y no ser tan cagones.

– ¿Pueden jugar más presionados los que pelean el descenso que los que pueden salir campeón?

– Para buscar los dos objetivos tenés que tener el mismo o más porcentaje de puntos que para salir campeón. Se pueden sacar resultados pero si no te gusta cómo el equipo juega, el hincha se va mal porque que el equipo no le deja nada.

– Caruso es un tipo que ha conseguido resultados con un fútbol poco agradable por ejemplo.

– Es respetable porque logra los objetivos pero intenta jugar al error del rival, al pelotazo. El fútbol es arte, es otra cosa. Es más buscado por su rol mediático que por el juego, en eso no coincido en nada. Siempre el fútbol va a prevalecer sobre los resultados.

Sin contar un reciente y breve paso por Flandria, Blanco lleva varias temporadas sin dirigir en la Argentina, pero este año rescindió su contrato como seleccionador de Indonesia a raíz de un episodio de inseguridad cuando estaba de vacaciones en Argentina y volvió definitivamente.

– Me pusieron una ithaca en la garganta y un revolver en las piernas en la puerta de mi casa. Les dije que no iban a entrar me gatilló. Obviamente no tenía cartucho pero me quedé inmóvil, sentir el ruido de que la carga y luego el gatillo es una sensación muy fea.

– ¿Y ese tiempito que estuviste en Flandria te ayudó a salir?

– Si. Estaba en un clima que no podía salir, veía un auto con vidrios polarizados y pensaba que me iban a robar. Ese mes y medio me pudo sacar de esa sensación, trabajar y olvidarme de lo que me había pasado, estar dentro de un campo de juego fue fundamental, además del psicólogo.

– En Mendoza tenés el record de efectividad con Godoy Cruz e Independiente Rivadavia ¿Te gustaría volver a dirigir allá?

– Por supuesto, cada vez que voy me tratan muy bien y la gente me hace sentir su afecto. Estoy en contacto con un club chileno y otro de Paraguay, pero si es en Argentina mejor. Después de dirigir en tres continentes, pre Champions (con el Dinamo Tirana) y una selección, más allá de lo económico, quiero buscar logros.

– ¿Para pelear el campeonato o para no bajar?

– Lo importante es que haya un proyecto tirado al campeonato. Si así fuera, quiero un equipo con la mentalidad para ascender, no para pelear el descenso.

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