Luis Blanco: “Querían que armara un equipo para volver rápido del Torneo Argentino A”

El DT recordó su paso por Godoy Cruz y la primera charla que tuvo con Mansur y Chapini. “Sólo les pedí refuerzos y tiempo de trabajo”.

Por Juan Azor – jazor@losandes.com.ar

Ver noticia en losandes.com.ar

El mar de Marbella le devuelve una imagen que hoy poco vale ante lo que vivió en los últimos meses. Hace apenas unas semanas, Luis Manuel Blanco fue noticia por haber estado al borde de la muerte tras haberse contagiado de Covid-19. El entrenador, que hasta antes de la pandemia trabajaba en Gibraltar, en la actualidad se encuentra recuperado y con ganas de volver a la Argentina. “Quiero abrazar a mi familia; después veré qué hago. Pero mi prioridad es dirigir un club argentino”, cuenta. Durante la charla, repetirá en muchos pasajes eso. El golpe que significó haber estado seis días en terapia intensiva fue un disparador que, a sus 60 años, le movió el piso de manera significativa. Y Mendoza, claro está, siempre aparece entre sus mejores recuerdos.

En los últimos años, con idas y vueltas al fútbol argentino, también sumó experiencia en ligas de México, Bolivia, Costa Rica, Albania, China, Paraguay, Indonensia y, por último, Gibraltar.

-Nos preocupaste a todos acá; los hinchas de varios equipos te tienen un cariño especial…

-Pasé días bárbaros en Mendoza. Cuando llegué a Independiente Rivadavia, en el 2000, el equipo peleaba el descenso y nos hicimos fuertes de local. ¡La hinchada estaba enloquecida! Me pasaba de caminar por la Ciudad y de repente me encontraba con un hincha de Huracán Las Heras que me saludaba como si fuera su DT. Durante esos cuatro años allá (NdR: Discontinuados, entre el 2000 y el 2007) sentí que había traspasado la rivalidad entre los equipos. Era como un mito que todos querían.

-¿Qué recordás de esos años aquí?

-Felicidad pura; estuve en Independiente Rivadavia, Godoy Cruz, San Martín y (la desaparecida Asociación Atlética) Luján de Cuyo. Siempre en situaciones complicadas y pudimos sacarlos adelante. En muchos casos pasamos de pelear el descenso a buscar ser campeones. Tantos lindos recuerdos tengo que siempre estoy pendiente de cómo les va a los equipos mendocinos. Por más que esté muy lejos, siempre estoy pendiente. Incluso, mira lo que me acuerdo, fui columnista de Diario Los Andes. Siento mucho orgullo de aquellos años en Mendoza, ojalá tenga la suerte de volver.

-Te gustaría venir…

-Por supuesto, tengo los mejores recuerdos y ahora sé que puedo dar mucho más. Después de tanto tiempo en Europa, en la selección de Indonesia, enfrentando equipos como Holanda o Japón, uno aprende. Tengo mucha más experiencia. Aquí en Europa, los técnicos de experiencia se valoran mucho y los jóvenes deben hacer su camino para demostrar lo que pueden transmitir. Después, con el tiempo, les llega la posibilidad. En Argentina esto no sucede.

-¿Imaginabas que Godoy Cruz podría llegar adonde llegó?

-No podía imaginar siquiera jugar Copa Libertadores. En aquel entonces, José Mansur y Alejandro Chapini querían armar un equipo para cuando descendiéramos al Argentino A (hoy Torneo Federal A), poder volver de inmediato. Yo les dije que reforzáramos y que me dejaran trabajar. Estábamos tan complicados que no podían creer que les dijera que nos íbamos a salvar. Aquella vez trajimos buenos refuerzos como Corti, Caiafa, Nasta… Empezamos a ganar de local y de visitante y fuimos a la definición en San Juan, donde ganamos con goles de Abaurre. Ahí nos salvamos del descenso y nos tocó jugar con Arsenal por el ascenso. Fuimos el único equipo que le ganamos. Fue 2-1 en Mendoza y su arquero fue la gran figura. Sin embargo, sufrimos muchas amarillas y perdí muchos jugadores para la vuelta. Fuimos a Sarandí sin varios referentes y faltando ocho minutos, empatábamos 2-2. El árbitro inventó penales, Torrico atajó, pero finalmente nos ganaron 4-2 con penales increíbles y nos quedamos afuera.

-¿Cómo fue tu llegada a Mendoza?

-Había dirigido cuatro años en Platense, donde hice debutar a Coudet y Trezeguet, entre otros. Y me acabo de acordar que en Godoy Cruz hice debutar a Enzo Pérez (risas). Después de Platense me fui a Veracruz de México, donde salvé al equipo del descenso. Volví al país, a Belgrano (Cba) y ascendimos a Primera División. Ahí fue cuando me buscaron de Independiente Rivadavia. En aquel tiempo no había tanto caos económico.

-¿Era más lindo el juego entonces?

-Las comparaciones son muy difíciles. A medida que va pasando el tiempo, los jugadores cobran más, hay más problemas económicos y aquellos grandes patrocinios de antes, que permitían grandes equipos, ya no están. Incluso volvemos a lo que te decía antes, hay jugadores que se retiran y pasan a ser entrenadores sin nada de experiencia en divisiones inferiores o como ayudantes de campo. El fútbol argentino se emparejó para abajo.

-Bendita sea la experiencia…

-Hoy me ves trabajar y no soy aquel que trabajaba en Independiente Rivadavia y Godoy Cruz. Hay nuevos métodos, otros trabajos… Hoy trabajamos más los entrenadores y ayudantes de campo que los preparadores físicos.  Para trabajar con pelota y estar en Europa, tenés que estar a la par de Guardiola o Zidane.

-¿Y en Argentina no pasa eso?

-Para nada. Veo que mandar a exjugadores a que dirijan, sin ningún tipo de experiencia previa. El problema no es armar el equipo para el domingo; el problema es la semana: cómo haces para que los jugadores crean que eso que vos estas diciendo es verdad absoluta y que deben hacerte caso. Y no solo con los que juegan sino con los que no.

-¿Qué te genera la vuelta del fútbol?

-Alemania es algo atípico. Si ya iniciaron el torneo, es porque tienen todo ordenado: máxima precaución y economía ordenada. Ahora vos me hablás de Italia y España y te digo que no es momento de que vuelva la actividad. Todavía convivimos con el virus. No están dadas las condiciones de higiene y salud para que los jugadores tengan tranquilidad dentro de la cancha y en los entrenamientos.

-¿San Martín es tu espina clavada en Mendoza? (NdR: el León descendió al Argentino A en 2006, bajo su conducción)

-No sé… (piensa). Habíamos hecho una campaña más que extraordinaria. Fuimos el equipo más complicado de enfrentar y por apenas un punto tuvimos que jugar la Promoción por la mala temporada anterior. Hubo cosas de las que es mejor no hablar y lamentablemente perdimos. Pero fue una gran campaña aquella. Cuando terminó el partido y no alcanzamos el objetivo, fue muy triste.

-¿Qué te genera el proceso de Gallardo en River Plate?

-No me sorprendió, porque Marcelo venía de dirigir en Uruguay y de ser campeón con Nacional. Se dio cuenta que nació para esto y tuvo la suerte de agarrar River y no un equipo de mitad de tabla para abajo. Pero después de tantos años, demostró que le sobran condiciones como entrenador. Lo que vos ves los domingos, es el manejo de la semana. Y Marcelo lo tiene. Sabe transmitir, manejar situaciones y se ha ganado su espacio.

-¿A qué le tiene miedo hoy Luis Manuel Blanco?

-A nada. Siento que Dios está conmigo. Sin él, no hubiese salido de esta. Mientras lo tenga a él, no tengo que tenerle miedo a nada. El click que hice fue el disfrutar de las pequeñas cosas. Esta entrevista, por ejemplo. Disfruto contando mis recuerdos, disfruto conversar con vos, porque vengo de tocar fondo y hoy quizás esta entrevista no se hacía. Desde el momento en que salí del hospital, no quiero hacerme problemas por cosas materiales o contratos. Quiero irme a mi casa y abrazar a mi familia. Nada más.

Covid-19: su experiencia más extrema

El inicio de la pandemia nunca hizo suponer a Luis Manuel Blanco que iba a provocarle la experiencia más aterradora de toda su vida. El DT ya muestra signos de estar recuperado tras ser diagnosticado con Covid-19, pero los seis días en coma le cambiaron la vida para siempre. “Luego de pasar una situación límite, uno ya no es el mismo. Ahora le doy valor real a mis estados de ánimo; si no tengo hambre, no como. Si no tengo ganas de ducharme en la mañana, no lo hago…”, dice el argentino, quien se encontraba en Gibraltar cuando comenzó con los síntomas. Elevada temperatura y una tos seca despertaron las alarmas, aunque él siempre creyó que se trataba de otra cosa. Es que ningún jugador, integrante del cuerpo técnico o dirigente presentaron síntomas. Sólo él. “Pensé que podían ser unas placas mal curadas que había sufrido unas semanas antes. La temperatura llegaba a los 39.5”, contó.

Y mientras esperaba los resultados, se trasladó a España, donde recibió la mala noticia. De ahí en más, no hizo otra cosa que acumular angustia. “Me vinieron a buscar para llevarme al hospital y no podía dar dos pasos sin ahogarme. Los enfermeros no me podían ayudar y tuve que llegar como pude hasta la ambulancia”. El traslado fue hasta el Hospital Costa del Sol, en Marbella, donde ingresó con severas complicaciones en los pulmones y una neumonía que ponía en jaque su vida. “En esos días en terapia extrañaba las mínimas cosas que hacía. No podía creer que no iba a hacerlas más”, relata. Sin embargo, la parte más dramática fueron las jornadas bajo un coma profundo. “Me desperté seis días después y podía verme los huesos de las piernas. Bajé 12 kilos. No tenía fuerzas para caminar y me tenían que ayudar entre dos enfermeros”. 

-¿Y cómo es el proceso de recuperación?

-Bien, muy tranquilo. Es una recuperación lenta, con trabajos de fisioterapia para recuperar masa muscular, pero comiendo un poco más y moviéndome dentro del departamento. Ahora ya me puedo hacer las cosas solo y eso ayuda a ir mejorando el ánimo. La doctora me dijo que después de todo lo que pasé, quedé inmune. No me puedo volver a contagiar porque generé anticuerpos al virus. Estoy haciendo vida normal, por supuesto que aislado, pero con mucha tranquilidad.

-Es una experiencia que lo cambia a uno…

-Me ofrecieron un contrato por cuatro años acá en España y tengo una oferta de la Primera División de Portugal y dije que no. Lo único que quiero es irme a mi casa y abrazar a mi familia. Después, veré como sigue mi vida.